miércoles, 15 de noviembre de 2017

Un fuerte vendaval


Esta semana apareció la historia oral que escribí sobre Ciudad de pobres corazones, de Fito Páez. Entrevisté a varias personas (no entraron todos los testimonios en la nota), investigué en algunos archivos (tampoco entraron todos) e intenté reconstruir el proceso creativo que derivó en ese discazo lleno de angustia, tristeza y bronca

Pueden leer la nota haciendo clic acá.

domingo, 29 de octubre de 2017

De vieja escuela pero actual


En los estudios de Canal 10 de Tucumán, en Yerba Buena, se vivieron momentos de incertidumbre total el pasado mes de septiembre. Los miembros de la tribuna del late night show De Noche con Miguel Martín no pudieron ocultar gestos evidentes de perplejidad, risa y confusión. No entendían nada de lo que pasaba entre esos cuatro muchachos de elegante negro que se desgarraban las entrañas en el escenario con una música imposible para los estándares comerciales televisivos. Mientras el cantante emitía alaridos dignos de clímax de película de terror, una mujer de rulos intentaba contener la carcajada y una chica joven se tapaba la cara en inequívoca pose de incredulidad.

Dos semanas después, Raúl García Posse, cantante y guitarrista de la Senegal Grindcore Mafia, está sentado en un bar del barrio de Parque Chas, en la Ciudad de Buenos Aires. Ya no está vestido de negro y con una tranquila voz cuenta la risa que les provocó a él y a sus compañeros ver el video de la reacción del público en el canal. Les gustó tanto que lo usaron para promocionar la inminente aparición de Ido y Lúcido, el segundo disco del grupo, que se publicará el 23 de octubre en CD y cinco días después se podrá escuchar en formato digital.

Raúl cuenta que en “Rocco invade Polonia”, la canción que mostraron en la tele, la voz tiene una exigencia “descomunal”, algo que podrían certificar en Canal 10. El resto del álbum fue construido en base a un sacrificio similar, ya que durante todo el proceso de creación, los cuatro músicos (a la banda la completan Pablo Lamela Bianchi en bajo, Gaspar Rojas en guitarra y voz y Germán Gómez en batería) trabajaron con una intensidad que por momentos los aniquiló física y mentalmente. “Después de eso (cantar en televisión), fue el momento en que encontré lo que venía buscando. Logré cantar el disco y quedar con resto y ganas para seguir. Cosa que no me había pasado, para mí era como correr una maratón de rodillas. Un montón de veces tenía ganas de decir ‘muchachos, por favor paremos, que me está matando’. Y lo mismo pasó con cada uno de los integrantes. Todos hemos tenido algún problema psicosomático”, dice.

Para definir Ido y Lúcido es conveniente citar una frase que aparece en el libro interno del propio disco: “Un planchazo en la espalda, de esos que te hacen tirar la cabeza hacia atrás”. En cuarenta minutos, la banda ofrece “violencia apta para todo público” condensada en seis canciones: “3DXH”, la ya mencionada “Rocco…”, “Está estallada”, “Un cinto y un placard”, “Doble yema” y el bonus track con “Los sobrevivientes de Armstrong”.

jueves, 26 de octubre de 2017

Arte y nada más


“Quizás el arte nunca sea tan político como cuando es arte y nada más”. La frase es de Tomás Gubitsch y resume Tigres en la lluvia, la aventura de Invisible en El jardín de los presentes, el excelente libro de Martín Graziano que acaba de publicar Colección Vademécum.

Graziano relata la historia del grupo que Luis Alberto Spinetta lideró entre 1973 y 1976, la banda más de culto que tuvo el Flaco. La más “difícil” y volada. La que nada tuvo que ver con el clima social de la época pero que de todas maneras lo retrató en varias canciones de los tres discos que grabó.

Spinetta, que venía de separar Pescado Rabioso y de grabar Artaud en solitario, convocó a Pomo Lorenzo y a Machi Rufino, la base de Pappo’s Blues III, temible y virtuosa, para conformar un grupo horizontal. Pero el peso de su entidad artística fue mucho más fuerte y dominó casi por completo las creaciones de la banda. “Era casi imposible componer en conjunto o tener la misma fluidez creativa de Luis. Yo sentía una gran vergüenza de mostrarle algo escrito por mí”, reconoce Machi en el libro.

Tras repasar la breve e intensa historia de la banda, Graziano se detiene en los elementos que llevaron a Spinetta a componer El jardín de los presentes (1976), una obra que se transformó en uno de los discos más celebrados del rock argentino. Aparece Gubitsch como cuarto integrante, un guitarrista virtuoso de 18 años que funcionó como la representación corpórea de ese puente que se venía gestando entre el tango, el rock progresivo y el jazz a través de compositores e intérpretes clave como el propio Luis Alberto, Rodolfo Mederos, Charly García y Astor Piazzolla. Hay un fugaz encuentro con Jorge Luis Borges en el departamento que el escritor tenía sobre calle Maipú, en el centro de Buenos Aires.

sábado, 21 de octubre de 2017

Nebbia - Pez: vamos haciendo

(Litto y Pez en la sala de ensayo de la banda, el lunes 28 de agosto de 2017)

Litto Nebbia y Pez se juntaron, ensayaron, tocaron, se coparon y grabaron. Parece simple, aunque contenga una carga energética que tiene cincuenta años de historia. El encuentro responde a una tradición y a una ideología del rock argentino que al mismo tiempo apunta al futuro. La independencia, el fuck you a las empresas, el hacelo vos mismo como algo cada vez más común. Hay influencias punks, ricoteras, spinetteanas, está la Expreso Imaginario, está el fanzine Resistencia de Patricia Pietrafesa, está el aguante épico de la disquería Mercurio ante la prepotencia de las multinacionales que te venden la basura que te pasan las mismas radiofórmulas de siempre: falsos artistas de chupín, de cara consumida por la merca, que confunden rock con pomeleada, tipos que alimentan el cinismo de los que ya no creen que el rock pueda servir para algo bueno, que fomentan la mofa de los que sienten que esa música es incapaz de engordar las mentes y sólo puede aspirar a aumentar las cuentas bancarias de label managers que chequean las palabras clave que más se retuitearon. No, amigos, no amigas: esto que grabaron Nebbia y Pez no es solamente un disco de versiones con algunos temas nuevos. Responde a un legado y será para siempre una influencia.

Pez es lo más parecido a eso que canta Massacre en “La octava maravilla”, donde Walas realza el valor simbólico del rock. El rock como bandera en alto contra todos los males de este mundo. ¿Acaso no es eso lo que transmite la banda en “1986”, una de las mejores canciones del disco Pelea al horror? “Es 1986, estoy solo y no sé bien qué hacer / No me gusta ir a bailar y no me interesa estudiar / Sólo quiero ir a ese antro una vez más a tocar”. El rock como única posibilidad. Ariel Sanzo, que aunque no quiera igual va a seguir siendo conocido como Minimal, siempre mantuvo cerca ese recuerdo, el de su formación. Cuando era joven ya lo tenía claro: “Eso que vos definirías distracción / Al fin de cuentas fue mi educación / Tapas de discos y pósters de la Pelo”, cantó allá por el 98, cuando todavía era el guitarrista veinteañero que había ayudado a cambiar el sonido de Los Fabulosos Cadillacs.

Si se lo preguntás, Ariel va a decir que no sabe de dónde salieron las canciones. Que no es escritor, que hace lo que puede. Que las escribe así nomás y listo, a cobrar en SADAIC. Pero esas cosas no se escriben en diez minutos. Aparecen después de años de discos escuchados, de recitales pogueados, de conciertos brindados, de, sí, pósters pegados y lectura de revistas que transmitan un poco de esa mezcla de sensaciones que aparecen cuando en un par de auriculares o parlantes suena al mango la música que amamos. En los pósters estaban Luis Alberto, Charly, los Manal, Abuelo, Luca, el Indio y Nebbia, el mismo que en la pequeña sala de ensayo de Avenida Rivadavia al siete mil y pico dijo no me hagan ensayar “La balsa”. Es que, muchachos, hay cosas que no se ensayan más. Hay cosas que se llevan adentro para siempre, que nunca más serán error.

Y hay que decirlo así, sabiendo que si el mundo perdona tantas injusticias también puede perdonar este brulote: el que no tiene en su discoteca un buen disco de Pez o de Nebbia no sabe nada de rock argentino. Pero resulta que las cosas se han simplificado: ahora Pez y Nebbia editan juntos a la par. El 1 de septiembre apareció Rodar, el disco que grabaron en colaboración a principios de este año.

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“Mi relación con él empezó cuando yo estaba grabando un disco solista que tenía un tema que se llama ‘Todo el tiempo que se va’. Un día me desperté y dije ‘¿y si lo llamo a Nebbia? Capaz que se copa y lo canta’. Le escribí y a los diez minutos me contestó”, recuerda Sanzo, voz y guitarra de Pez, parado exactamente al medio de la sala de ensayo del grupo, en el barrio de Flores. El flechazo provocó que Nebbia lo convocara para formar parte de La Luz, el trío que acompañó al ex Gatos durante la segunda mitad de la década pasada. Juntos grabaron los discos Danza del corazón, The Blues y El palacio de las flores, el álbum solista de Andrés Calamaro editado en 2006.

En diciembre del año pasado, Pez invitó a Nebbia a participar de un show en el Teatro Vorterix. Durante los ensayos se gestó la idea de Rodar. “Vino acá a ensayar con nosotros, le hicimos un recibimiento, una picada, y fluyó tan natural todo -sigue Ariel-. Estuvo re bien todo, vino al show de Vorterix y flasheó con la situación de nosotros como grupo humano. El grupo humano extendido de Pez: toda la gente que labura, viste, y el público también, que lo recibió embelesado. Me parece que se sintió cómodo con nosotros y al toque, a los quince días, me llamó: ‘Che, te quiero hacer una propuesta, no sé si va a haber un mango o qué, pero por lo menos nos vamos a divertir’. Y la propuesta era grabar este disco y hacer un par de shows. Así que le dijimos obviamente que sí inmediatamente y después grabamos el disco”.

Rodar tiene quince canciones, la mayoría de la etapa inicial de Nebbia, temas de Los Gatos que se mantienen como la faceta más popular del rosarino. “Hogar”, “Rock de la mujer perdida”, “Los días de Actemio”, “El rey lloró / Madre escúchame”, “No fui hecho para esta tierra”, “Lágrimas de María”, “Mujer de carbón”, “Soy de cualquier lugar”, “Cadenas y moneda” (de Huinca) y “La balsa”. También está “Pato trabaja en una carnicería”, de Moris, y dos piezas compuestas con Sanzo especialmente para este álbum: “Aromas de una esquina” y “Las palabras mágicas”.

“Logramos que el disco sea Nebbia Pez, logramos que el disco suene a Pez también, más allá de que nosotros somos mucho más ruidosos de lo que él acostumbra a tocar a nivel volumen y a nivel distorsiones. Logramos llegar a un lugar intermedio donde Litto estaba cómodo y seguía sonando a Pez”, explica Ariel.

El disco fue grabado en la sala de ensayo de la banda y en el estudio de Melopea, la discográfica independiente de Litto. En octubre aparecerá el vinilo. Antes, el 9 de septiembre, habrá una presentación en la Sala Lavardén de Rosario. El 14 de octubre se presentarán en la primera fecha del festival Barock, en Buenos Aires. “Creo que hacemos algo a fin de año acá en Capital -sigue Ariel-. Por lo pronto son esos tres shows. Después veremos si pintan más o si pinta seguir grabando cosas juntos. Alguien decía que hay cosas más de los setenta y ochenta que estaría bueno que las hiciéramos, y bueno, pueden venir en Nebbia Pez Volumen 2 (risas)”.

                                         


jueves, 12 de octubre de 2017

Vinieron a explotar

(La tapa de La síntesis O'Konor, de El mató a un policía motorizado)


Una pequeña y arbitraria lista de canciones del rock argentino 2017.

Usted Señalemelo - “Big Bang”
Disco: II
Los mendocinos ofrecen una mezcla de rock y pop que pareciera alimentarse de Soda y Los Redondos al mismo tiempo. El estribillo arrogante de esta canción sólo puede ser un buen augurio para el rock argentino que se viene y que ellos representan.

Degradé - “La casa abandonada”
Disco: Balneario
El segundo tema del nuevo disco de los rosarinos evoca a la infancia de los músicos. Las voces y la onda beatle la definen. “Quiero cantar lo que no está”, dicen. Pero esta canción está. Se nota tanto que no se puede obviar.

Charly García - “Lluvia” 
Disco: Random 
Hace varios años que Charly tira mierda contra la calidad del rock argentino actual. Sabemos que no tiene razón, pero cuando pela canciones como ésta es difícil pedirle que se calle.

Los Besos - “Helados verdes”
Disco: Helados verdes
No importa la duración de un disco. Cuando es bueno se vuelve infinito. Helados verdes, el breve álbum de Los Besos (seis canciones, 16 minutos) es uno de esos trabajos destinados a bancarse el repeat.

Pez - “Los días poderosos”
Disco: Pelea al horror
La explosión de voces cuando llega el verso "donde todo puede pasar" provoca el primer gran momento de esta canción con letra de Fabián Casas. El recitado del final le abre la puerta a la nostalgia.

Placard - “Flecha rota”
Disco: El disco robado 
El segundo álbum de la banda de Mike Barrenechea y Laura Carbajal tuvo un proceso difícil. La primera versión fue efectivamente robada. Pero las canciones quedaron. "Flecha rota" es una de las más lindas.

Los Espíritus - “La mirada”
Disco: Agua ardiente
Hace tiempo que no aparecía una banda con la capacidad de conformar a casi todos y con la popularidad como un cheque en blanco. Los Espíritus se recibieron del grupo que hay que ir a ver, el que mejor refleja la época. “El pasaje salió el doble y ninguno dijo nada”. La tensión antes de la paliza.

Pez - “1986”
Disco: Pelea al horror
El rock, laberinto privado, maravilla del mundo, que nos protege y nos reúne ante lo malo que anda ahí afuera. Que nos hace creer que nuestros proyectos de vida pueden ser posibles. Que te educa desde una ideología que hoy parece haber sido convertida en negocio pero que en realidad está ahí, siempre lista para que la usemos a nuestro favor y no para beneficio de os garcas.

Boom Boom Kid - “Aloha bohemia”
Disco: El disco del invierno
El disco del invierno, el segundo que BBK publica este año, es de lo más hitero que se publicó. Aquí, un ejemplo de estribillo irresistible.

El mató a un policía motorizado - “El mundo extraño”
Disco: La síntesis O’Konor
“Sé que es lo peor pero ésta es la mejor versión de mí”. Si usamos la frase de la canción para describir el disco, tenemos mentiras y verdades. “El mundo extraño” es la mejor versión de lo mejor de El mató, otra banda de esta lista que no tiene techo.

Luciana Tagliapietra - “Un monstruo”
Disco: Kawaii 
La tucumana se pasó al pop electrónico y la colgó en el ángulo. Un disco de canciones de amor y desamor dramático y exagerado (“otra vez estoy inestable”,  “enferma, tirada y llorando en la plaza, te vi”) que está entre lo mejor del año.

El Estrellero - "El deseo de fascinar" / "Desventajas"
Disco: Los magos
La banda platense es de las que uno no entiende cómo no suenan en todos lados, todo el tiempo. El primer corte, "El deseo de fascinar", es súper entrador y tiene al guitarrista Alejo Klimavicius al frente. En la segunda canción, el que lleva las riendas es el bajista Juan Irio. 

 

viernes, 6 de octubre de 2017

La cultura de la ausencia

Sábado 15 de julio de 2017. Buenos Aires tiene un clima horrendo, feo, como el de un país gobernado por Cambiemos. Llovizna y el viento helado que parte la cara en dos invita a encerrarse. Algo de eso hacen los músicos de Catalinatom en los míticos Estudios Panda. El grupo pampeano se encuentra en la segunda jornada de grabación de su primer material en diez años.

El cantante Juan Ignacio De Pian está en el estudio, frente al micrófono. El guitarrista y productor Mauricio Flores está sentado en la consola junto al ingeniero Néstor Tinaro. Atrás se amontona el resto de la banda: el guitarrista Chelo Porcel, el bajista Willy Viek y el baterista Lucas Manera. La escena es conocida: músicos en el sillón con la cabeza sobre el respaldo. Otros de pie. Con los ojos cerrados o la mirada perdida. Todos cansados. Todos concentrados. Todos escuchando cómo avanza la grabación.

Es la toma dos de voces principales para “Tal mar”, una de las dos canciones que graban en estas sesiones. Luego llegará “Natural”. Juan pide “media toma”, quiere arrancar a cantar a la mitad de la canción para dar más aire a su interpretación. “Dale lo que pide”, se entusiasma Chelo. Mauricio habla con Tinaro y acceden. Antes de la cuarta toma se juntan todos a escuchar para corregir detalles. Juan vuelve al estudio, arranca de nuevo. “Pará, pará, se me escapó un pollo, venía re concentrado”, se queja. Quinta toma. A esta altura, es un lugar común decir que las guitarras son como una ruta asfaltada donde la voz se mueve con comodidad. Es que no hay dudas, este folk rock suena bien.
             
                                           


lunes, 11 de septiembre de 2017

"Trump creó una burbuja de fantasías"



El crítico inglés Simon Reynolds está en la Argentina. El fin de semana pasado se presentó en la ciudad de Córdoba y este martes 12 va a estar en Buenos Aires. Va a dictar una "clase magistral" sobre la relación entre el rock y el mundo del espectáculo llamada "Todos están en el show business". El evento se realizará en el Centro Cultural San Martín, a partir de las 19 horas.

Aquí, Reynolds se explaya sobre su reciente libro Como un golpe de rayo, en el que aborda la historia del glam rock y sus consecuencias. La entrevista se hizo vía correo electrónico a mediados de agosto. Se publicó en La Agenda la semana pasada. Por una cuestión de espacio, sólo pude incluir un fragmento de las generosas respuestas que mandó (¡nueve páginas de Word!). Acá la comparto completa.