jueves, 2 de enero de 2020

107 pensamientos sobre Seru Giran




1) “No puedo dejar” es la muestra gratis de Say No More. Charly revela por primera vez una actitud que tiene que ver más con los 90 que con los 80.
2) Me gusta la presencia sutil de Charly en “Mundo agradable”. El teclado sostenido del comienzo. Las insinuaciones de la segunda estrofa justo después de “sin informaciones que castiguen mi centro” y antes de “solo quiero alcanzar”.
3) En una Rolling Stone del 99 (si la memoria no me falla es la de enero de ese año, tapa desplegable de Los Auténticos Decadentes), Aznar contó que había entregados varias canciones para Seru 92 y Tango 4. Si sumamos las que integraron su álbum solista de 1995, David y Goliath, como “Ella se perdió” o la versión de “Sorry seems to be the hardest word” podríamos decir que nos perdimos un discazo.
4) El discazo que no fue de Aznar podría haber tenido “Ella se perdió”, “Ya no hay forma de pedir perdón”, “Mientes”, “Si me das tu amor”, la mitad de “Tu amor”, la versión de “God only knows”, “A cada hombre, a cada mujer” y “Diana”.
5) Sólo tendría la mitad de “Tu amor” porque siento que es un ensamble de dos canciones. En realidad no lo sé. No está chequeado. Pero me hace acordar a Los Beatles y a “We can work it out” así que concluyo que se armó así.
6) Se lo podría preguntar a Aznar alguna vez.
7) Una vez entrevisté a Aznar al pedo. El grabador no anduvo. Así que charlamos media hora por teléfono de Los Beatles y de alguna cosa más que ya nunca voy a recordar.
8) El disco de Aznar que más me gusta es Cuerpo y Alma.
9) Cuerpo y Alma tiene “Huracán” pero la canción no está en la versión de Spotify del disco.
10) Hasta hace poco Euforia de Fito Páez no tenía “Cadáver exquisito”, quizás el tema más importante del disco. Y Circo Beat no tiene “Circo Beat” sino que tiene “Circo Beat” de Euforia. ¿Cómo puede ser?
11) ¿Por qué suceden esos errores?
12) Spotify liquida la vieja tradición de escuchar un disco de principio a fin mientras se leen las letras de las canciones y se pispea la información del libro que acompaña el álbum.
13) Se me dirá que esa costumbre se perdió mucho antes de Spotify y yo diré que a diferencia del TDK, el mp3, el pendrive y el Verbatim, que mantenían a los discos originales como la referencia obligada, Spotify oficializa la escucha online. Si ponés Spotify, ponés el disco.
14) Quizás no esté bien estirar la etapa discazo de Aznar hasta el 95. Por ahí “Ella se perdió” y “Ya no hay forma de pedir perdón” se quedaban afuera. Pero Charly sí estira ese periodo hasta 1995.
15) En 1995 Charly graba su unplugged para la MTV. Faltaban meses para la publicación de Say No More. Charly despide para siempre a Seru Giran al olvidarse la letra de “Viernes 3AM”. Fue el último suspiro de la banda.
16) Porque Seru Giran sin Charly no es Seru Giran.
17) Las reuniones posteriores de Seru Giran no fueron reuniones de Seru Giran.
18) En Cuerpo y Alma tocan Charly y Lebón. Moro no está.
19) En Aznar-Lebón toca Charly. Moro ya se había muerto.
20) En Cosquín Rock Moro no estaba y Charly ya era el Charly post 2008.
21) Prefiero no opinar del Charly post 2008.
22) El Seru Giran del video del INAMU no es Seru Giran. Moro no está. Salvo que tengamos en cuenta lo que suena de fondo, que es La grasa de las capitales. Eso sí era Seru.
23) Lo primero que pienso cuando hablo de La grasa de las capitales es el coro en “Perro andaluz”. Precisamente en 1:22: “ser aceptada donde te odian máaaaaaaaaas”. Es un momento bisagra en la escucha iniciática. Te hace preguntar ¿cómo mierda no escuché esto antes?
24) Son pocos los discos que provocan esa sensación y mantienen la fascinación a través de las décadas. A mí me pasó con Artaud, con Kamikaze y con Ziggy Stardust. También con Dark Side of the Moon.
25) Con Artaud en un 5A una tarde de lluvia volviendo de la UNSa escuchando “Cementerio Club” en un discman. ¿Cómo mierda no escuché esto antes?
26) Con Kamikaze en la oscuridad de mi pieza en la casa de mi vieja. Sobre la cama, sentado de frente al equipo. ¿Cómo mierda no escuché esto antes?
27) Con Ziggy Stardust en mi casa en Salta. Esa fue una sensación más global. No abarcó una sola canción. El saxo en “Soul Love”, todo “Moonage Daydream”, el estribillo de “Lady Stardust”, la guitarra de “Ziggy Stardust”. ¿Cómo mierda no escuché esto antes?
28) Con Dark Side of the Moon en un Flechabus de madrugada en el mismo discman anterior. La guitarra de Gilmour que aparece a la mitad de “Any colour you like” me despertó. Estábamos parados en la terminal de Villaguay, justo al frente del kiosco La Kenga, que para mí siempre fue La Renga. ¿Cómo mierda no escuché esto antes?
29) Bonus: con “Influencia” de Charly a los 2:05, justo cuando tararea la melodía. En ese caso no fue cómo mierda no escuché esto antes porque el disco recién salía. Fue más bien un qué bueno que está esto, la puta madre.
30) Influencia salió diez años después del regreso de Seru. En Años Charly más bien fueron 30 años. En el medio pasó de todo.
31) Volvió Sui Generis.
32) Se tiró del noveno piso.
33) Se peleó con Calamaro.
34) Le dijo pelotudo a Lanata.
35) Dijo Drogas sin sol.
36) Sacó un disco de covers.
37) Lo internaron.
38) Se tiñó de rubio.
39) Pidió su saco y su saque en un recital en Villa Gesell.
40) Se copó con los aerosoles y la estética nazi/The Wall.
41) Anduvo con una nena de 17 años y la esperaba a la salida del colegio. Se la perdonaron a esa.
42) “Así eran las cosas en esa época”.
43) Sacó El Aguante, que es un mal tema pero un buen disco.
44) Me gustan algunas guitarras de ese disco. Me quedo con la de “No estaría mal”.
45) María Gabriela Epumer es la única que representa los 90 y Say No More tanto como Charly.
46) Sacó La hija de la lágrima. Lo compré en casete a dos pesos.
47) En la misma disquería me compre La grasa de las capitales en CD (10 pesos) y Ciudad de pobres corazones en CD (5 pesos).
48) El precio promedio de los discos en esa época (los 90) era 22 pesos.
49) Bajo Belgrano en casete me costó 1 peso.
50) La hija de la lágrima tiene “Kurosawa”.
51) “Kurosawa” podría haber sido un tema de Seru Giran. Es oscuro como “Viernes 3AM” y tiene la genialidad de la banda. En los silencios del tema me imagino los bajos de Aznar y quedan bien, quedan bien.
52) Ni hablemos de los coros.
53) Si esperaban un año más...
54) Seru 92 podría haber sido mejor con un poco de paciencia.
55) Hasta podría haber incluido el tema (temazo) de Good Show.   
56) Los coros y los bajos de Aznar fueron la marca sonora por excelencia de Seru Giran.
57) Cuenta la leyenda que en 1998 le gritaron “¡Pará, Seru Giran!” a Flavio Cianciarulo mientras tocaba un solo de bajo en los recordados shows de Calavera Experimental Concherto.
58) Ese recital de los Cadillacs es buenísimo. ¿Cómo mierda no lo publican de manera oficial?
59) Lo pasó Puerta V, el programa de shows en vivo del canal Volver.
60) Tenía una gran versión de “El anillo del Capitán Beto”. La cantaba Minimal y estaba buenísima. O yo me la acuerdo así.
61) Hay muchísimos shows en vivo del rock argentino que deberían estar editados de manera oficial.
62) Calavera Experimental Concherto.
63) Obras La la la
64) Charly en vivo en Temperley 86
65) Charly Luna Park 83
66) Los Paladium de los Redondos
67) Fito Gran Rex Tercer Mundo 1990
68) Soda Obras 92
69) Los Socios del Desierto Teatro Ópera 95
70) Sumo merece un disco en vivo que haga justicia a la leyenda. Hay más de una opción dando vueltas.
71) Algunos shows legendarios ya circulan de manera pirata.
72) En los piratas en vivo reside la última tradición del fanático del rock. Ya no es difícil conseguirlos pero todavía hace falta algo de rodaje para descubrirlos.
73) Por eso me encanta el disco en vivo de Cerati que salió hace unos meses. Porque suena como un casete con tapas fotocopiadas que me podría haber comprado a los 17 años.
74) Qué maravillosa fue la aparición de Yo no quiero volverme tan loco.
75) Un fan se lo dio a Moro. ¡Un fan!
76) Lo compré en Bariloche durante mi viaje de egresados.
77) También compré la biografía de Maradona, Yo soy el Diego.
78) No traje chocolates. Estuve mal.
79) Los bajos de Aznar eran decisivos, decía.
80) Cómo no se van a separar cuando Aznar se fue. ¡Se quedaron sin sonido!
81) Pero cuando me acuerdo de Seru Giran no me acuerdo solamente del fretless.
82) Me acuerdo de David Lebón saliendo con Pata Villanueva.
83) Me acuerdo de la tapa que no fue: Moro saliendo de una pileta con una damajuana en la mano y el auto estrellado en el fondo.
84) Otra tapa que no fue: la pelada de Luca en primer plano con un caracol encima.
85) Me acuerdo de Charly en el patio de Del Cielito revoleando un mic como si fueran boleadoras para grabar un efecto.
86) Seru Giran representó la excelencia y la pomeleada. Quizás por eso fueron los mejores.
87) Peperina, qué canción maravillosa.
88) Peperina, que película de mierda. 
89) Peperina, qué letra machista.
90) Charly también era machista.
91) Era la época.
92) En 2001 (¿o 2002?) Charly contó en una entrevista en La García (una de las tantas que le hicieron) que “Salir de la melancolía” fue escrita para Nito Mestre.
93) “Salir de la melancolía” tenía una letra anti machismo.
94) Parece que Nito andaba mal con su pareja.
95) "Si quieres un consejo/No la cuides desde lejos/Ni le digas lo que tiene que hacer/Ella debe ser como quiere ser/Y eso ya lo tienes que ver/Rompe las cadenas que te atan/A la eterna pena de ser hombre/Y de poseer/Es un paso grande en la ruta de crecer", dice la letra.
96) En la nota de La García Charly reconocía que todo era una farsa, que ni en pedo creía en aquellas premisas feministas.
97) 2001 (¿o 2002?)
98) Era la época.
99) Seru Giran atraviesa las épocas.
100) La reedición de La grasa de las capitales es bienvenida, pero no hacía falta.
101) Alcanza con lo que ya existe. Con“Cinema Verité”, “Llorando en el espejo”, “Eiti Leda”, “Canción de Alicia”, “Peperina”, “Seru Giran”, “A los jóvenes de ayer”.
102) “A los jóvenes de ayer” tiene una gran versión por Fito Páez y Mario Rovere, el mozo de un restaurante rosarino que cuando no toma pedidos la rompe en el piano.
103) Esas canciones no van a morir nunca.
104) Las escucho muy seguido y me siguen conmoviendo como el primer día.
105) En estos días la escucha se intensificó gracias a Entre lujurias y represión, el excelente libro de Mariano del Mazo que acaba de salir.
106) Estoy seguro de que las canciones de Seru Giran (me gusta escribirlo sin tilde) van a seguir siendo reproducidas durante varias décadas más.
107) Estoy seguro de que en este momento hay alguien escuchando Seru Giran y diciendo cómo mierda no escuché esto antes.

martes, 23 de julio de 2019

Se suponía que me iba a sentar una hora a trabajar pero llamó mamá y tuve que atender. Había dejado pasar dos llamadas previas y ya no quedaba margen para ignorarla (mi madre es una persona insistente cuando quiere algo). Así que atendí y por lo tanto perdí el tiempo que hubiese utilizado para entrar en el “modo de escritura”, la dispersión habitual previa que necesito antes de comenzar cualquier texto. Ese lapso puede ser cualquier cosa: mirar videos en YouTube (prefiero los de la categoría “la selección en los mundiales”), poner treinta segundos de un disco en Spotify y luego saltar a otro, y a otro, y a otro; mirar Instagram y Twitter, agarrar un libro cualquiera en cualquier página, ponerme al día con WhatsApp.

Como ya me había resignado a no laburar me puse a escuchar una y otra vez “Amelia”, de Joni Mitchell. Me encanta la angustia de la letra. La ruta por la que Joni avanza llena de tristeza. Es muy bueno el detalle de la tierra que se saca de encima cuando se da un baño en el Cactus Tree Motel.
         
                

Mientras escuchaba “Amelia” por quinta o sexta vez al hilo dejé de prestar atención a la letra y a la voz de la Mitchell y me concentré en la guitarra que iba por detrás. ¿Dónde la había escuchado antes? Sonaba muy familiar pero ajena a ese momento. Esa viola en esa canción era como cuando un amigo de otra ciudad te visita unos días y se acomoda a tu rutina. Está todo bien pero su presencia siempre remite a otra cosa.

Entonces me di cuenta: tenía que ser Larry Carlton, esa viola era la de “Los dinosaurios”. Fui a Wikipedia y lo confirmé. Era tan obvio, nunca lo había notado. Qué grande Charly, pensé. Qué grandes Larry y Joni. Qué manera de hacer placentera la angustia, estos tres. Y qué bueno cuando no hace falta leer la letra chica de los discos para saber quién toca.
           
           

miércoles, 9 de enero de 2019

Mira cómo suena

(Foto: Facebook Los Besos)

Los discos urbanos de Spinetta arrancan de la misma manera. Machi Rufino abre el juego en El jardín de los presentes (1976) con un bajo descendente que se mantiene hasta que entra toda la banda. Es apenas un segundo que parece durar más. En Bajo Belgrano (1983), César Franov hace algo similar, con mayor sutileza y menor volumen, dentro de una mezcla menos atractiva. En los dos está Pomo en batería: en Jade suena más apagado y en Invisible desborda, mucho más luminoso y protagonista.

A los dos segundos de la “Canción de Bajo Belgrano” Spinetta canta “La mañana / Lanzallamas”. El Flaco convierte la segunda “a” en una “o” y la estira como hacen Franov y Machi con sus bajos. Después sigue por la ruta jazzpopera, envarillado en pronunciaciones de versos (“caleidoscopio de ciudad”, “organillero distinto”) que sirven de guía perfecta para las parodias al estilo Luis Almirante Brown. 35 años después, Paula Trama toma esa segunda “a” deformada y la vuelve a estirar durante los casi 27 minutos que dura Copia viva, uno de los mejores discos del rock argentino 2018.

                                     

Copia viva es el cuarto trabajo de Los Besos, o el quinto, depende si se consulta la cuenta de Bandcamp o la de Spotify. Junto al excelente Helados verdes (2017), es el segundo álbum de la banda que realmente parece un disco y no un rejunte de temas. Un Disco de Los Besos, de 2016, está a medio camino. Algunas de las diez canciones de Copia viva tienen varios años y distintas versiones previas que ya habían sido publicadas en la etapa inicial del grupo y en otros proyectos de la cantante. Todas fueron compuestas por Trama (salvo “La cascada de tu pelo enredado” y “Albañil”, en colaboración con Francisco Garamona e Inés Copertino respectivamente).

miércoles, 17 de octubre de 2018

No tan distintos

Fito, Spinetta y Alfonsín, postal ochentosa. Foto: Archivo Clarín.

El rock argentino tiene etapas muy delimitadas y bastante reconocibles que a grandes rasgos se podrían enumerar de la siguiente manera: los comienzos, los primeros 70, la etapa de la dictadura, los 80, los 90, los 2000 pre Cromañón, los 2000 post Cromañón y este último lustro en el que conviven el indie, el rock de estadios, los tributos, el pop y más.

En Rockología, fantástico libro de 1989, reeditado en 2012 por la editorial Galerna, Eduardo Berti escribió que los 80 en el rock argentino se dividen en dos partes: de 1982 a 1985 y de 1986 a 1989. La primera etapa abarca la liberación espiritual y estética por la recuperación democrática, el impulso post Malvinas y cierto aire “divertido” que a pura new wave venía a reemplazar la solemnidad de los años sinfónicos. La segunda está dominada por el aire pesimista de la crisis económica que derivó en la hiperinflación, los picos de venta de los artistas que conformaban la escena, la llegada de Sumo y Los Redondos al disco, entre otros ítems.

En 1988. El fin de la ilusión (Editorial Sudamericana), Martín Zariello focaliza aún más y analiza sólo un año de la riquísima década del 80. No se limita al rock argentino, pero es casi todo el campo de acción por el que se mueve. Así encontramos ensayos sobre Andrés Calamaro, Fito Páez, Charly García, Luis Alberto Spinetta, Virus, Patricio Rey, Sumo, entre otros, mezclados con muy buenos textos sobre íconos de la época como Raúl Alfonsín, Carlos Monzón y Alberto Olmedo.

jueves, 13 de septiembre de 2018

Andrés Calamaro y la explosión indie en dos libros de Gourmet Musical


Esta semana aparecieron dos notas que hablan sobre libros recientes de Gourmet Musical Ediciones: Días Distintos, de Walter Lezcano, y Más o menos bien, de Nicolás Igarzábal. Las pueden leer acá y acá

lunes, 27 de agosto de 2018

Libertinaje, el éxito de la Bersuit en un país a punto de estallar

                     

Hace un par de días salieron dos notas sobre Libertinaje, el cuarto disco de Bersuit Vergarabat, publicado en agosto de 1998. Escribí dos artículos para Rolling Stone sobre la creación del álbum y la posterior censura por "Sr. Cobranza". Los pueden leer acá y acá.

miércoles, 15 de agosto de 2018

30 años de Divididos

Mollo, Collado y Arnedo en la foto de la contratapa del primer disco del trío. 

Esta semana apareció una nota sobre los inicios de Divididos que escribí para La Agenda. Es un texto largo con bastante archivo y algunas entrevistas (Mollo y Arnedo rechazaron la oferta). La pueden leer haciendo clic acá. Espero que les guste.