A mediados de marzo de 2020, cuando la cuarentena en todo el país era inminente, Fede Cabral estaba en las sierras cordobesas sin luz, sin internet y con un charango. El ex cantante de Sancamaleón había viajado para grabar en un lugar especial que lo había cautivado, una casa donde sintió la necesidad de registrar su música.
Casa de Piedra es el resultado de esa experiencia. Un trabajo breve de temas inéditos y versiones de sus álbumes anteriores que funciona como “un disco sahumerio”, como Fede va a definir en la entrevista que sigue a continuación. El clima de soledad y aislamiento y la rusticidad del ambiente se perciben y logran transmitir la energía profética que cargan las ocho canciones que están, de alguna manera, fuera del tiempo, como él mismo cantó, y también funcionan como espejo del encierro que todos vivimos en los últimos meses.
Casa de Piedra es el cuarto disco solista de Fede Cabral. Su debut fue el excelente Sí, de 2013, el álbum en el que ya se mostraba con un charango en la tapa. En este nuevo trabajo Fede se despoja del resto de la sonoridad pop que lo acompañaba desde entonces y se muestra casi desnudo, incluso desde un punto de vista espiritual, alejado de la sociedad pero con los pies en la tierra. Un álbum que para él mismo resultó un bálsamo en un 2020 que luego de la grabación resultó difícil por la enfermedad de Clari, su mujer, un obstáculo que pudieron superar junto a sus hijos. En esta entrevista, Fede habla del proceso del disco, de la experiencia en Córdoba y del significado inesperado de sus nuevas canciones.

