Los del Movistar Arena piden que avancemos "con el QR en la mano, todos con el QR en la mano". Adentro los pasillos parecen los de Unicenter un domingo por la tarde. Puestos de comida, un local de ropa oficial, venta de discos y más. La gente circula, pregunta, consume. En el campo y en las plateas el público se acomoda en las butacas numeradas. En las manos llevan vasos de gaseosa o de cerveza. También bandejas con panchos o nachos con cheddar. El recital de "Serú Girán por Lebón y Aznar", el séptimo del ciclo, arranca con "Parado en el medio de la vida".
En las casi dos horas de show suenan canciones de todos los discos del grupo. El recital es lo que el público de Fito Páez vino a ver aquella noche de los abucheos: los temas conocidos, los estribillos que sonaron mil veces. "Esto yo ya lo vi, esto ya lo escuché", podría haberse llamado la gira. Hay, durante toda la noche, una sensación de performance ensayada a la perfección por el grupo y por la gente. "¡Wow!" cuando se nombra a Charly. "Buuu" cuando Aznar menciona a la dictadura.
Todo el cinismo queda de lado cuando Aznar toca la parte final de "Viernes, 3AM" en el bajo. O cuando Lebón hace el solo de "Noche de perros". Podría vivir escuchando solos soft bluseros de Lebón. Y hay que decir que ningún recital que incluya a "Cinema verité" en su lista de temas puede salir mal.
A la salida tomo el 71. Bajo en Rivadavia y Jujuy y entro en La Americana, la ex Perla del Once, donde surgieron los primeros versos de "La balsa". Dicen que Tanguito se agachaba justo en la entrada de los baños y cantaba una y otra vez "Estoy muy solo y triste acá en este mundo de mierda". Un verso demasiado violento para el público de los 60. Pero esta noche no hay música en la pizzería. Tampoco mucha gente. Apenas una pareja en una de las mesas y otra que espera un pedido para llevar. Paso al baño y veo que no hay ninguna placa que recuerde lo que surgió acá adentro. Me parece insólito que los dueños de La Americana no lo aprovechen en esta era de revivals constantes. Quizás no lo hacen porque lo que Tanguito escribió todavía está vigente.
Querido y gentrificado rock nacional, ¿qué haría sin vos?





