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lunes, 1 de julio de 2024

Tal vez soñar


Roma no se hizo en un día; el sonido, tampoco. Se lo dijo León Spierer, por entonces concertino de la Filarmónica de Berlín, al periodista Federico Monjeau en 1998, durante una visita a Buenos Aires. La cita se lee en Notas de paso, editado en 2023 por Fondo de Cultura Económica. El libro, un compilado póstumo de los artículos de Monjeau, contiene ideas que se mantienen vigentes. Tanto, que hoy Paula Trama podría repetir la frase de Spierer para hablar de Nadie duerma, el nuevo disco de su banda, Los Besos. Un álbum que surgió de a poco, luego de pensar, probar, decidir y descartar. Alguien dirá que ése es un trabajo creativo de lo más común. No en el caso de este grupo acostumbrado a grabar canciones como si se las sacara de encima. El resultado es auspicioso, de lo mejor de su discografía. También es su disco más largo.

“¿Le tomaste los minutos?”, pregunta Paula, mientras se acomoda en un sillón de su departamento de Colegiales, a pocas cuadras de la avenida Federico Lacroze. El sol y una brisa agradable dominan esta tarde de enero. La luz que ingresa en el living hace que los ojos de Paula vayan y vuelvan del gris al verde y del verde al gris, según para qué lado mire esta licenciada en Letras, docente, poeta, multiinstrumentista, cantante y compositora nacida en Temperley en 1982.

Vecina de la estación de Banfield durante mucho tiempo, Paula Trama se mudó a Capital en el 2000 para cursar el CBC. Pero a pesar de todos los años vividos hasta entonces, pareciera haberse encontrado a sí misma recién en 2008, cuando empezó a escribir sus propias canciones. “Antes de eso no existía”, dice.

Paula tiene un nuevo espejo en donde mirarse. Nadie duerma es el quinto disco de Los Besos, la banda que fundó en 2011. El sexto, si se cuentan los dos EP sin título publicados en 2012. Nadie duerma tiene diez canciones y dura 38 minutos. Es más extenso que su antecesor, Matemática sentimental, de 2019, que trae nueve temas y dura 25. Y bastante más que Helados verdes (2017), uno de los picos del grupo, cuyas seis canciones apenas superan el cuarto de hora. Otro de sus trabajos, el fundamental Copia viva (2018), también tiene diez temas, pero sólo alcanza los 27 minutos.

Paula dice que la extensión de Nadie duerma tiene sentido. Hay, por primera vez, canciones que superan los cuatro minutos. Es, para su autora, el disco “que deriva más por dentro” del grupo.“Las canciones de Los Besos venían con una dirección bastante concisa: tiene una energía, empieza y termina. Parece que dijera todo lo que tiene para decir. Hay algo de la palabra que dirige esa energía y la música es la ola que la palabra va surfeando. Y en este último disco aparece algo que musicalmente es bastante novedoso y que tiene que ver con esto que te digo de la deriva: la palabra por momentos se pierde y aparecen zonas más paisajísticas, musicales. Siento que esa energía más solar, matutina, sintética, se transformó”.

–¿En qué?
–En varias cosas, porque los temas son muy diversos entre sí. Pero en una cosa un poquito más fractal. Esa deriva es justamente la multiplicación de las maneras de contar, de las maneras de expresar. Hay algo más taciturno también en eso, más sombrío por momentos, que creo que tiene mucho que ver con una esencia dramática o, si querés, hasta trágica, que tuvo que ver con la pandemia, que fue como un reset de las maneras de vivir y de las perspectivas de futuro.

viernes, 9 de febrero de 2024

La importancia de estar en el presente


El jueves 20 de noviembre de 2014, poco después del mediodía, Rosario Bléfari publicó un pequeño manifiesto en su cuenta de Facebook. Decía: “Siempre tengo la sensación, de que cada momento que vivimos es histórico, de ahí la importancia de estar en el presente, ir a recitales, encontrarse con amigos, leer a los escritores que viven, ir al teatro, ver las películas que se estrenan, escuchar los discos, hablar con las personas, recorrer la ciudad caminando, ir a una marcha, presenciar una sesión del congreso, hacer un trámite, ir al mercado, tener un proyecto y llevarlo adelante como sea, aunque alguien lo considere un fracaso, participar en lo que sucede, como sea, estar, vivir lo contemporáneo, sin nostalgia, es lo mejor incluso para cuando nos pregunte alguien si tenemos algo que contar”.

El texto sirve como antídoto para el encierro y el individualismo de estos tiempos y parece haber sido escrito a mano alzada. Las comas, una atrás de la otra, funcionan como el reflejo de la necesidad que Rosario tenía de publicar, de decir esas palabras. De vivir aquel presente que reivindicaba. Como si el párrafo hubiese brotado sin versiones previas, sólo impulsado por un rapto que no podía esperar una edición, ni la necesitaba. 

El posteo en sí no tuvo demasiado impacto. Al cierre de este artículo, más de nueve años y dos meses después de su publicación, apenas suma 25 comentarios, 79 compartidos y poco más de 400 likes. Pero como siempre ocurrió con la ex cantante de Suárez, sus creaciones no se pueden medir en términos estadísticos. Su influencia va por un camino intangible. Lo que Rosario escribió aquel jueves de primavera se volvió un viral indie que circula desde entonces como una captura de pantalla que alguien decidió divulgar. Aparece de manera aleatoria para señalar que no todo tiempo por pasado fue mejor.  

Bléfari falleció en julio de 2020, pero antes le dio sentido a su presente con la música de Los Besos. Rosario y su hija Nina escuchaban y bailaban juntas algunos de los temas que Paula Trama compuso durante la primera etapa de oro de la banda, la de los discos Helados verdes (2017) y Copia viva (2018). Uno de ellos era “Canción del ballotage”.  

“Mi mamá me decía que la sentía como una canción hermana. Y que le gustaban mucho todas las canciones de Paula porque las sentía así, como muy cercanas”, recordó Nina a fines de 2021, durante su participación en el ciclo FAN de la Asociación Civil y Cultural Brandon, disponible en YouTube. En ese programa, Nina hizo una versión acústica de la “Canción del ballotage”. Poco después, en el mismo ciclo, Paula Trama versionó “Lobo”, un tema de Misterio relámpago, tercer disco solista de Bléfari. “Rosario es, tal vez, mi referente más importante”, dijo antes de cantar. 

Los ojos de Paula Trama parecen grises o verdes, depende si mira o no hacia la ventana de este living con libros algo desordenados. Está vestida con una remera negra con la tapa de Results, el disco de Liza Minelli producido por Pet Shop Boys. Tiene el pelo atado, un short de colores, borcegos negros y medias al tono. Va hasta la cocina, muele café y lo prepara en una Volturno. Habla mucho, piensa, sigue. Rara vez se queda callada esperando la próxima pregunta. O, en todo caso, lo hace recién cuando pareciera haber agotado todas las posibilidades de respuesta. 

Paula analiza su “Canción del ballotage” y dice que encuentra “algo trágico desde lo musical” en ese tema. Es un clásico de Los Besos, una fija en los recitales de la banda que quizas oculte un mensaje sombrío y premonitorio, opuesto a la usual alegría que transmite entre el público cada vez que suena. Diferente a lo que ponía a bailar a Rosario y a Nina. 

“Hoy estaba viendo una película que se hizo con Donna Haraway. Habla un poco de qué está pasando con las democracias en relación a cómo se están operando a favor de la derecha. Y pensaba en esa progresión de acordes: 'Lo que pidaaaaas, la mayoría se realizará' (canta). Está hablando de la democracia. Como que ya hay cierta sospecha de cómo está funcionando. Una sensación de decepción respecto a los resultados. Y decía: ¿En estos acordes no estará ya un poco algo de esa preocupación? El sistema más representativo, el sistema en el que más confiamos, ¿cómo puede tener esa fragilidad? ¿Cómo puede generar esa sensación de decepción? En vez de distribuir alegrías está distribuyendo sufrimientos”, dice. 

En diciembre, poco después del inicio de una nueva etapa de distribución de la tristeza, Los Besos lanzaron Nadie duerma, su quinto disco. 

Los Besos vuelven en el inicio de una época nefasta. Igual que en los años macristas, sus discos vienen a prometer momentos lúcidos, volados, gloriosos, hermosos en tiempos raros en los que cualquier momento de defensa del estado de ánimo es bienvenido. Paula cita al Indio. Escuchó buena parte de la entrevista en Caja Negra mientras atravesaba la ciudad en bicicleta. Pedaleando durante una hora escuchó la voz balbuceante de Solari hablar de que no hay que dejar de pasar el momento de brillar. 

“Muchas veces siento que cuando cantamos esa canción hay algo de felicidad, porque la gente se emociona”, sigue Paula, analizando el tema que compuso cuando Mauricio Macri le ganó la segunda vuelta presidencial de 2015 a Daniel Scioli. “Y entonces, a veces, sobre todo en este último tiempo, sentía una ambigüedad con ese momento. Eso es lo que pasa con la música. En la música habita la ambigüedad como no puede habitar en los discursos que comunican cosas”, concluye. 

Prolífica, capaz de escribir libros de poemas, hacer discos con Los Besos, con su dúo Susi Pirelli o como solista, Paula Trama hasta ahora había sido exacta. Le daba a sus canciones la medida justa. No se permitía un centímetro extra de contenido. En Nadie duerma, Paula lidera a la banda por un camino más sinuoso e imprevisible, con cambios abruptos que instalan puertas que antes no estaban allí. El resultado es, quizás, el mejor trabajo del grupo y el comienzo de una nueva etapa. 

Una versión descartada del comienzo de la nota con Los Besos que se publicó hace unos días en Radar de Página 12.

miércoles, 9 de enero de 2019

Mira cómo suena

(Foto: Facebook Los Besos)

Los discos urbanos de Spinetta arrancan de la misma manera. Machi Rufino abre el juego en El jardín de los presentes (1976) con un bajo descendente que se mantiene hasta que entra toda la banda. Es apenas un segundo que parece durar más. En Bajo Belgrano (1983), César Franov hace algo similar, con mayor sutileza y menor volumen, dentro de una mezcla menos atractiva. En los dos está Pomo en batería: en Jade suena más apagado y en Invisible desborda, mucho más luminoso y protagonista.

A los dos segundos de la “Canción de Bajo Belgrano” Spinetta canta “La mañana / Lanzallamas”. El Flaco convierte la segunda “a” en una “o” y la estira como hacen Franov y Machi con sus bajos. Después sigue por la ruta jazzpopera, envarillado en pronunciaciones de versos (“caleidoscopio de ciudad”, “organillero distinto”) que sirven de guía perfecta para las parodias al estilo Luis Almirante Brown. 35 años después, Paula Trama toma esa segunda “a” deformada y la vuelve a estirar durante los casi 27 minutos que dura Copia viva, uno de los mejores discos del rock argentino 2018.

                                     

Copia viva es el cuarto trabajo de Los Besos, o el quinto, depende si se consulta la cuenta de Bandcamp o la de Spotify. Junto al excelente Helados verdes (2017), es el segundo álbum de la banda que realmente parece un disco y no un rejunte de temas. Un Disco de Los Besos, de 2016, está a medio camino. Algunas de las diez canciones de Copia viva tienen varios años y distintas versiones previas que ya habían sido publicadas en la etapa inicial del grupo y en otros proyectos de la cantante. Todas fueron compuestas por Trama (salvo “La cascada de tu pelo enredado” y “Albañil”, en colaboración con Francisco Garamona e Inés Copertino respectivamente).