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viernes, 24 de abril de 2020

En el aire

(La foto es ilustrativa. Yo salía por teléfono desde mi casa, en ojotas)

Durante todo 2019 hice una columna semanal en el programa Cuarto Oscuro de FM Capital de Salta. Lo conducían Daniel Ávalos y Franco Hessling, que se bancaron escucharme hablar de policías salteños obsesionados con Metallica, de los temas que sonaban en Los Simpson, de detalles de Los Piojos y Spinetta, de punk tucumano y hasta de canciones machirulas que ya no da pasar al aire. Acá les dejo algunos de esos segmentos.


viernes, 30 de marzo de 2018

Leer basura daña la salud

(Ya lo dijo Luis Alberto. A la imagen la saqué de acá)

Si no sabés qué hacer en este fin de semana súper largo (como recital noventoso de Divididos), acá tenés algunas notas que hice en los últimos meses, opciones de lectura para pasar el rato:

- Una entrevista con The Otherness, la banda patagónica que acaba de sacar su primer disco de estudio. Una charla de música y los alcances de las bandas independientes.

- Una charla con los integrantes del grupo Placard, que sacaron su segundo disco el año pasado después de un par de años complicados en los que debieron soportar el robo de sus instrumentos y equipos.  

- Kawaii es uno de los mejores discos de 2017. Lo sacó la tucumana Luciana Tagliapietra. En esta nota habla sobre el proceso de grabación, el cambio de sonido respecto a sus álbumes anteriores y más.

- Un repaso a la reedición del disco de Los Gatos Salvajes. Litto Nebbia cuenta la experiencia vivida a mediados de los 60, cuando era un adolescente. También se refiere a la lucha judicial que lleva contra la editorial Warner/Chappell. 

sábado, 21 de octubre de 2017

Nebbia - Pez: vamos haciendo

(Litto y Pez en la sala de ensayo de la banda, el lunes 28 de agosto de 2017)

Litto Nebbia y Pez se juntaron, ensayaron, tocaron, se coparon y grabaron. Parece simple, aunque contenga una carga energética que tiene cincuenta años de historia. El encuentro responde a una tradición y a una ideología del rock argentino que al mismo tiempo apunta al futuro. La independencia, el fuck you a las empresas, el hacelo vos mismo como algo cada vez más común. Hay influencias punks, ricoteras, spinetteanas, está la Expreso Imaginario, está el fanzine Resistencia de Patricia Pietrafesa, está el aguante épico de la disquería Mercurio ante la prepotencia de las multinacionales que te venden la basura que te pasan las mismas radiofórmulas de siempre: falsos artistas de chupín, de cara consumida por la merca, que confunden rock con pomeleada, tipos que alimentan el cinismo de los que ya no creen que el rock pueda servir para algo bueno, que fomentan la mofa de los que sienten que esa música es incapaz de engordar las mentes y sólo puede aspirar a aumentar las cuentas bancarias de label managers que chequean las palabras clave que más se retuitearon. No, amigos, no amigas: esto que grabaron Nebbia y Pez no es solamente un disco de versiones con algunos temas nuevos. Responde a un legado y será para siempre una influencia.

Pez es lo más parecido a eso que canta Massacre en “La octava maravilla”, donde Walas realza el valor simbólico del rock. El rock como bandera en alto contra todos los males de este mundo. ¿Acaso no es eso lo que transmite la banda en “1986”, una de las mejores canciones del disco Pelea al horror? “Es 1986, estoy solo y no sé bien qué hacer / No me gusta ir a bailar y no me interesa estudiar / Sólo quiero ir a ese antro una vez más a tocar”. El rock como única posibilidad. Ariel Sanzo, que aunque no quiera igual va a seguir siendo conocido como Minimal, siempre mantuvo cerca ese recuerdo, el de su formación. Cuando era joven ya lo tenía claro: “Eso que vos definirías distracción / Al fin de cuentas fue mi educación / Tapas de discos y pósters de la Pelo”, cantó allá por el 98, cuando todavía era el guitarrista veinteañero que había ayudado a cambiar el sonido de Los Fabulosos Cadillacs.

Si se lo preguntás, Ariel va a decir que no sabe de dónde salieron las canciones. Que no es escritor, que hace lo que puede. Que las escribe así nomás y listo, a cobrar en SADAIC. Pero esas cosas no se escriben en diez minutos. Aparecen después de años de discos escuchados, de recitales pogueados, de conciertos brindados, de, sí, pósters pegados y lectura de revistas que transmitan un poco de esa mezcla de sensaciones que aparecen cuando en un par de auriculares o parlantes suena al mango la música que amamos. En los pósters estaban Luis Alberto, Charly, los Manal, Abuelo, Luca, el Indio y Nebbia, el mismo que en la pequeña sala de ensayo de Avenida Rivadavia al siete mil y pico dijo no me hagan ensayar “La balsa”. Es que, muchachos, hay cosas que no se ensayan más. Hay cosas que se llevan adentro para siempre, que nunca más serán error.

Y hay que decirlo así, sabiendo que si el mundo perdona tantas injusticias también puede perdonar este brulote: el que no tiene en su discoteca un buen disco de Pez o de Nebbia no sabe nada de rock argentino. Pero resulta que las cosas se han simplificado: ahora Pez y Nebbia editan juntos a la par. El 1 de septiembre apareció Rodar, el disco que grabaron en colaboración a principios de este año.

                                                                           ****

“Mi relación con él empezó cuando yo estaba grabando un disco solista que tenía un tema que se llama ‘Todo el tiempo que se va’. Un día me desperté y dije ‘¿y si lo llamo a Nebbia? Capaz que se copa y lo canta’. Le escribí y a los diez minutos me contestó”, recuerda Sanzo, voz y guitarra de Pez, parado exactamente al medio de la sala de ensayo del grupo, en el barrio de Flores. El flechazo provocó que Nebbia lo convocara para formar parte de La Luz, el trío que acompañó al ex Gatos durante la segunda mitad de la década pasada. Juntos grabaron los discos Danza del corazón, The Blues y El palacio de las flores, el álbum solista de Andrés Calamaro editado en 2006.

En diciembre del año pasado, Pez invitó a Nebbia a participar de un show en el Teatro Vorterix. Durante los ensayos se gestó la idea de Rodar. “Vino acá a ensayar con nosotros, le hicimos un recibimiento, una picada, y fluyó tan natural todo -sigue Ariel-. Estuvo re bien todo, vino al show de Vorterix y flasheó con la situación de nosotros como grupo humano. El grupo humano extendido de Pez: toda la gente que labura, viste, y el público también, que lo recibió embelesado. Me parece que se sintió cómodo con nosotros y al toque, a los quince días, me llamó: ‘Che, te quiero hacer una propuesta, no sé si va a haber un mango o qué, pero por lo menos nos vamos a divertir’. Y la propuesta era grabar este disco y hacer un par de shows. Así que le dijimos obviamente que sí inmediatamente y después grabamos el disco”.

Rodar tiene quince canciones, la mayoría de la etapa inicial de Nebbia, temas de Los Gatos que se mantienen como la faceta más popular del rosarino. “Hogar”, “Rock de la mujer perdida”, “Los días de Actemio”, “El rey lloró / Madre escúchame”, “No fui hecho para esta tierra”, “Lágrimas de María”, “Mujer de carbón”, “Soy de cualquier lugar”, “Cadenas y moneda” (de Huinca) y “La balsa”. También está “Pato trabaja en una carnicería”, de Moris, y dos piezas compuestas con Sanzo especialmente para este álbum: “Aromas de una esquina” y “Las palabras mágicas”.

“Logramos que el disco sea Nebbia Pez, logramos que el disco suene a Pez también, más allá de que nosotros somos mucho más ruidosos de lo que él acostumbra a tocar a nivel volumen y a nivel distorsiones. Logramos llegar a un lugar intermedio donde Litto estaba cómodo y seguía sonando a Pez”, explica Ariel.

El disco fue grabado en la sala de ensayo de la banda y en el estudio de Melopea, la discográfica independiente de Litto. En octubre aparecerá el vinilo. Antes, el 9 de septiembre, habrá una presentación en la Sala Lavardén de Rosario. El 14 de octubre se presentarán en la primera fecha del festival Barock, en Buenos Aires. “Creo que hacemos algo a fin de año acá en Capital -sigue Ariel-. Por lo pronto son esos tres shows. Después veremos si pintan más o si pinta seguir grabando cosas juntos. Alguien decía que hay cosas más de los setenta y ochenta que estaría bueno que las hiciéramos, y bueno, pueden venir en Nebbia Pez Volumen 2 (risas)”.

                                         


domingo, 10 de septiembre de 2017

Los días poderosos

(La Feria del Centro reunió a distintos sellos y editoriales. Foto: Facebook Discos del Saladillo)

Jueves 7 de septiembre

Empiezo el taller “Cómo encontrar poesía en el motor de un auto”, dictado por Fabián Casas en la Biblioteca Nacional. Una actividad gratuita que convocó aproximadamente a 300 aspirantes que nos inscribimos online durante el mes de agosto. Finalmente, quedamos unas cincuenta personas seleccionadas por orden de llegada virtual. Algunas, según cuentan durante la presentación general, ya participaron en ediciones anteriores del taller y ahora reinciden. Casas aprovecha su experiencia para pedirles que cuenten un poco de qué se trata todo esto que nos reúne.

Casas escribe como habla. O habla como escribe. Usa las mismas palabras y expresiones que luego vuelca en los textos. Su manera de llegar a la cuestión es ejemplificar, recordar episodios y películas, comparar la escritura con todo tipo de actividades y tirar nombres de escritores como un kiosquero con Rapipago cobra las boletas durante la primera semana de cada mes. No para. En una hora y media habla de Ricardo Zelarayán, James Joyce, Tolstoi, Martín Rejtman, Borges, Arlt y más. Nos alienta a liberarnos de la influencia. A romper con el mandato. A usar la escritura en función de lo que queremos contar. Al final nos da una consigna para la próxima clase y nos recita poemas de Mariano Blatt y Daniel Durand. El de Durand me encanta. Se llama “Nunca escribiré un poema sobre Los Beatles”:

Un día un amigo me contó
que los Beatles tenían tanta plata
que podían comprarse una ciudad como Concordia
con todo lo que había adentro.
Dos noches estuve sin poder dormir
pensando que en cualquier momento se venían los Beatles
a comprar la ciudad con todo lo que había adentro.

Viernes 8  

Son las 7.30 de la mañana y estoy en la terminal de Retiro. Hace cinco minutos tendría que haber empezado el viaje hacia Rosario pero los trabajadores la UTA están de paro desde las doce de la noche. Tengo que viajar para participar de la primera Feria del Centro, que se realiza desde ayer y se extenderá hasta el domingo 10. Cuatro jornadas en las que se unen las industrias culturales de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. Pero no hay bondis. Me cabe por vivir en país macrista.

Para el mediodía la cosa ya está solucionada. Viajo en auto con dos rosarinos que me cuentan los entretelones de la escena del rock de Rosario. Nada nuevo: grandes bandas que se separan, internas boludas regidas por el ego que divide a los que podrían hacer cosas juntos, falta de lugares para tocar, público que prefiere ver bandas tributo, productores inescrupulosos y garcas, gente vendehumo. La escena rosarina carga con las mismas taras que las de las demás ciudades del país. Al menos en este viaje.

Llegamos a las tres de la tarde. A las cuatro tiene que arrancar la charla "El rol del periodismo en las escenas locales", una actividad en la que tengo que comentar mi experiencia como periodista que cubre el rock de ciudades que no tienen una industria montada alrededor. También van a participar los periodistas Lucas Canalda, ex Rock & Pop y Radio Metro de Rosario, actual hacedor del excelente sitio Rapto; y el cordobés Rodrigo Piedra, de Indie Hoy. Va a coordinar todo Andrés Conti, del sello rosarino Discos del Saladillo. Conti, también periodista, escribió hace poco un artículo en el que analiza la actualidad del rock rosarino y llega a esas conclusiones comunes que me habían comentado en el auto.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Litto Nebbia y Pez en la tapa de Rock Salta


El rosarino y el grupo liderado por Ariel Sanzo ilustran la portada del número de septiembre de la revista que tiene a este cronista como editor.

Rodar, el disco en colaboración entre Nebbia y Pez, fue la excusa para hablar con estos emblemas del rock argentino independiente y popular. Alternativos y clásicos a la vez.

Además, un especial por los cien años del nacimiento del Cuchi Leguizamón. Entrevistamos a Pablo Comas, líder de la excelente banda rosarina Alucinaria. Estuvimos en el show que los mendocinos Usted Señalemelo brindaron en Salta y acompañamos al grupo pampeano Catalinatom durante la grabación de su flamante simple. Y más, mucho más, no deje de adquirir.

La revista Rock Salta estará disponible para la venta en rockerías de la ciudad de Salta, Jujuy, Rosario, Córdoba y Tucumán a partir de la segunda semana de septiembre a 50 pesos. Venta online y envíos a todo el país a través de rocksalta.com.

martes, 19 de julio de 2016


Litto Nebbia publicó en 2010 la excelente caja Una Celebración del Rock Argentino - Primera Generación 1963 - 73. A través de nueve discos, casi trescientos músicos de todas las épocas de la escena local versionaron canciones emblemáticas, hits, temas olvidados y perlas de culto. 

El proyecto fue una idea que Nebbia ya craneaba en 2006 y pudo concretar el año del Bicentenario, lo que motivó también una recordada presentación durante los festejos de ese mayo inolvidable, distinto al julio de 2016 macrista, lleno de represores y pedidos de disculpas a reyes cesantes. 

En 2010 yo conducía un programa de radio llamado Antes Que Nada que se transmitía de lunes a viernes de 21 a 23 horas por Radio Dinamo de la ciudad de Salta. Mi compañero era Tomás García Senin, que actualmente continúa en el mismo barco, pero en soledad (yo me bajé al año siguiente). Lo pueden escuchar de lunes a jueves de 21 a 22 horas por FM La Plaza. 

En diciembre de ese año hicimos un programa especial sobre Una Celebración del Rock Argentino. Durante dos horas escuchamos algunas de las canciones de los nueve discos y repasamos una extensa entrevista con Litto Nebbia que habíamos grabado unos meses antes. 

Les comparto el audio completo de esa noche. Espero que les guste. 


Como extra les dejo el documental sobre el box set. Fue dirigido por Miranda Nebbia, hija de Litto:

                 

lunes, 11 de mayo de 2015


Anoche lo vi a Fito en vivo y creo que si el tipo seguía pelando hits podría haber estado tocando cuatro horas sin problemas, con todo el público entregadísimo. Hasta sus temas nuevos, que por ahí se ahogan en un mar de palabras, estrofas interminables y lugares comunes de su propia carrera, sonaron mejor.

Algunas preguntas que me surgieron:

¿Por qué no le habrá puesto "Rock and Roll Revolución" al disco, tal como lo canta en el tema? Queda mejor que "Revolution". Es un disco mucho más interesante de lo que parece. Dentro de esa pose "rockero resentido con una mina que intenta mostrar que él es de verdad y ella no", hay canciones muy lindas como "Muchacha" y "Tendré que volver a amar".

¿Los adolescentes no escuchan a Fito? El público era casi todo de 25 años para arriba. Quizás los precios ayudaron a que haya sido un recital para gente que tiene tarjeta de crédito y puede garpar 250/400/600 mangos. Se notó mucho la adultez cuando Fito pidió que todos encendieran los celulares y aparecieron unos telefonazos tremendos, con pantallas gigantescas, mostrando distintas fotos de pibes como fondo.

Algo que me gusta de Páez es que siempre se acuerda de dónde viene. Es un buen resumen del rock argento de "ligas mayores" que lo formó. Tocó "Loco", el tema de Charly que grabó Billy Bond con Seru, y mencionó a García, a Pappo y a Spinetta en su letra. En otro tema habló de Fabi Cantilo. Después de Nebbia. Hizo un tema de Yupanqui y citó "Demoliendo hoteles" y "Yo no quiero volverme tan loco". Incluso, "La mejor solución", de RRR, musicalmente es muy parecida a "Siempre es lo mismo, nena", de Pappo, sólo que compuesta mirando un Rembrandt en la pared en lugar de haberlo hecho en la pausa de la reparación de un carburador.

Fue un recital "rockero", como lo marca el último disco: ropa de cuero, por momentos tres guitarras, actitud (?), Estuvo bien, Páez tiene una muy buena banda. Pero cuando se quedó solo con el piano y se puso a pelar ESAS canciones que a nadie más le salieron, la rompió. Mostró una intensidad impresionante. A "Yo vengo a ofrecer mi corazón" la cantó a oscuras, sin piano ni micrófonos, así nomás, y se la recontra bancó. ¿Cuántos pueden hacer eso?

En fin, larga vida a Páez. Cuando puedan, vayan a verlo, pero no se pongan en primera fila, que escupe mucho cuando canta.

Dejo la lista de temas:

1) Nada del mundo real
2) Rock and Roll Revolution
3) Muchacha
4) Yo te amo
5) Margarita
6) La rueda mágica
7) 11 y 6
8) Loco
9) La mejor solución
10) Tumbas de la gloria
11) Parte del aire
12) Los ejes de mi carreta
13) Yo vengo a ofrecer mi corazón
14) Pétalo de sal
15) Un vestido y un amor
16) Al lado del camino
17) Naturaleza sangre
18) Circo Beat
19) Brillante sobre el mic
20) Ciudad de pobres corazones
21) A rodar la vida
22) Dar es dar
23) Mariposa tecknicolor

viernes, 7 de septiembre de 2007


La primera vez que tuve un auto fue en 1969, era un Citröen 12 V, recién aparecido.
Resulta que quien me lo había vendido no lo había terminado de pagar en la agencia, y encima me lo había vendido a mí. No tenía los papeles porque no lo había terminado de pagar, mientras que yo, que sí lo había pagado, tampoco tenía los papeles...
Cuando llegó el verano, un amigo me sugirió que le levantara la lonita del techo; de esa manera estaría más fresco y pensaría que andaba en un auto descapotable.
Le saqué la lonita del techo y todo anduvo muy bien, pero muy pronto terminó el verano y llegó el frío y, con él, las lluvias. Jamás pude volver a colocarle el techito, así es que los días de lluvia yo me montaba en mi Citröen, paragüas en mano y, claro, conduciendo con la otra, y así la iba llevando.
Algunas veces que tuve un show solo con guitarra por ahí, y teníamos que llevar un par de columnas Shure para amplificación de la voz, lógicamente las cargábamos en el asiento de atrás. Estas columnas eran muy altas, pero, al no tener su techo el auto, sobresalían como si lleváramos dos ataúdes de momia egipcia.
Cuando se cumplió un año de andar y andar, me enteré que la agencia le había puesto captura al auto, y que si lo encontraban, se lo quitaban al que lo tuviera.
Me dio mucha rabia todo esto. Si lo devolvía, nadie me iba a reconocer que yo lo había pagado, y encima le quitaba un problema al que me lo había vendido, porque, encontrado el auto, él no tendría ya ninguna deuda con la agencia.
Así fue que, una noche temperamental en que regresaba a mi casa, lo estrellé contra un baldío y me fui silenciosamente caminando por la avenida.


Litto Nebbia. Extraído del libro "Una mirada. Reflexiones y anécdotas de vida", autoría del músico.