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martes, 13 de febrero de 2024

El sábado estuve todo el día viendo la transmisión de Cosquín Rock por Star+. Como el señor del meme que dice no me muevo hasta las once. Nada mal, eh. Podría hacer todos los años lo mismo en lugar de ir a cubrir al predio. Especialmente cuando la gente de prensa, tan amable para decir que no, siempre suele ningunear a Rock Salta, el medio del que formo parte desde 2007. Pero bueno, qué es una pulserita más o una pulserita menos para tener mejor WiFi, cruzar algún que otro artista y hacer una cobertura dignamente.

Igual eso lo padecen mis compañeros. Yo no voy a un Cosquín hace como diez años. Como dije, de acá no me muevo hasta las once.

En fin, no pude ver todos los escenarios porque Star+ sólo transmitió tres de seis, pero fue un buen panorama. Me gustó Blair y su "a los modernos les falta rock". Me dieron ganas de escuchar su disco, algo que no me pasa con otras bandas y solistas que quizás suenan mejor pero carecen de ese "algo más" que los saca de la categoría "escuchar de fondo".

Divididos hace siempre lo mismo y nunca defrauda. Son una milanesa con puré. Skay no puede sonar así, es increíble. Lali es una genia, pero prefiero no hablar de su música porque no me gusta nada y creo que todos nos hacemos los boludos. Un signo de los tiempos. Cosquín Rock es el ejemplo perfecto de la mezcla total que hay en la actualidad en la música. Artistas que hace veinte años se hubieran ido corridos a botellazos llenan distintos escenarios sin problema. Se ganó en tolerancia, se perdió en criterio.

Que "Sr. Cobranza" haya vuelto a significar una ofensa para los sectores mas conservadores habla, entre otras cosas, de la potencia de esos versos. Que Dillom cambie Cavallo por Caputo es casi una circunstancia, porque ambas partes, artistas y funcionarios, siguen estando en los mismos lados.

Pero sí es sorprendente que por fin una canción de aquellos años menemistas haya tenido el impacto correcto y no la apropiación ridícula que hicieron los tarados que nos gobiernan.

sábado, 10 de junio de 2023

Una libertad terrible


Divididos surgió de la necesidad de continuar con lo que había a mano. Ricardo Mollo y Diego Arnedo administraron el vacío que había provocado la muerte de Luca Prodan y formaron una banda que durante dos años se mantuvo a la sombra de Sumo. Las canciones, los recitales y el disco que realizaron en ese período inicial fueron una continuación estética y sonora del proyecto que había liderado el italiano, productos inevitables de un grupo sumiso a una influencia demasiado poderosa. 

El origen de la banda fue la serie de encuentros entre Mollo y el saxofonista Roberto Pettinato durante el verano del 88, cuando el resto de los integrantes de Sumo estaban desbandados por el impacto que les había provocado la muerte del cantante.

“Hubo como una onda de seguir haciendo algo, pero rápidamente Germán (Daffunchio, guitarrista de Sumo) y Timmy (McKern, manager) se fueron a Córdoba. Entonces ahí empezó -dice Marcelo “Gillespi” Rodríguez-. Petti se había quedado con una casa quinta por la zona oeste y se juntó varias veces con Ricardo. Comían asados, tocaban la guitarra, y varios temas se compusieron en esos encuentros”. 

Gillespi, que había participado de los recitales de Sumo de 1987 como trompetista invitado, formó parte de los comienzos de Divididos y fue una suerte de tercer/cuarto integrante nunca oficializado que alcanzó a grabar en el álbum debut y a tocar en la mayoría de los conciertos de la primera etapa. Hoy recuerda que la sociedad Mollo-Pettinato no duró demasiado porque durante la primera mitad del 88 el saxofonista se fue del país. 

Pettinato contó su versión en una entrevista en La Nación de diciembre de 2000: “En enero y febrero del 88 nos fuimos con Ricardo a la quinta de mis viejos, en Marcos Paz y empezamos a componer. Le dije a Mollo que el grupo se tenía que llamar Divididos por la Felicidad, como el disco de Sumo. Además, como nos dividimos de los otros, que se fueron a Córdoba, era una buena idea. Y empezamos a componer temas, de los cuales yo escribí algunas letras, como la de ‘La mosca porteña’ y ‘Haciendo cosas raras para gente normal’. Después me fui a España y un día me llamó Ricardo para ver si le dejaba el material porque iba a seguir con el grupo. Ya se había juntado con Diego y se lo regalé. Eso está bien, pero lo que me molestó es que no se haya dicho cómo fue la historia”. 

Gillespi considera que el aporte de Pettinato no pudo haber sido demasiado significativo. “Él se siente un poco el padrino de Divididos pero el perfil de la banda no lo incorporó seriamente”, dice, y explica que durante el período en el que el saxofonista formó parte del proyecto “hubo prototemas que surgieron de zapadas, pero no tenían letra, no tenían arreglos”. “En esos primeros discos hay un gran trabajo de Ricardo y Diego de machacar, cosa que Pettinato no haría. Horas y horas de ensayo”, agrega.

Con Daffunchio las cosas fueron más concretas por la poca onda que el actual líder de Las Pelotas tenía con Mollo. Los guitarristas no habían podido congeniar en Sumo, se daban la espalda en los ensayos y, según contó Mollo, mantenían una relación musical “muy difícil”. “No pudimos seguir tocando juntos”, le dijo a Gastón Pauls en una extensa entrevista de 2012.  

El miembro restante de Sumo, el baterista Alberto “Superman” Troglio, participó fugazmente de algunos de los encuentros previos que derivaron en Divididos. Ocupó la batería de a ratos y en reportajes posteriores llegó a asegurar que formó parte de la creación de “La mosca porteña”, una de las canciones del disco debut del grupo. Sin embargo, la inconstancia le jugó en contra. Su rol fue el de un elemento del pasado que se mantuvo allí por inercia. Posteriormente integró la primera formación de Las Pelotas.

miércoles, 15 de agosto de 2018

30 años de Divididos

Mollo, Collado y Arnedo en la foto de la contratapa del primer disco del trío. 

Esta semana apareció una nota sobre los inicios de Divididos que escribí para La Agenda. Es un texto largo con bastante archivo y algunas entrevistas (Mollo y Arnedo rechazaron la oferta). La pueden leer haciendo clic acá. Espero que les guste.

jueves, 30 de marzo de 2017

Ningún muerto a laburar

(Soda, en 2007. Foto: Nora Lezano)

Celebremos: el “nuevo” disco de Soda Stereo está a la altura de la banda. Es una selección de canciones muy conocidas que se disfruta independientemente de su inevitable ligazón con el espectáculo del Cirque du Soleil que la originó.

Lo primero que sobresale después de una escucha general es que hay algo raro. Una extraña sensación  un presentimiento que no queda mal. Hay detalles que no estaban en las versiones que conocemos de toda la vida. Es que Charly Alberti y Zeta Bosio exploraron de manera profunda las grabaciones originales de la banda. El resultado, consensuado con la gente del Cirque, es un trabajo muy cuidado, que suena bárbaro y hace extrañar aún más a Gustavo Cerati, que, obvio, se destaca por sobre el resto a pesar de que ya lleva casi siete años de inactividad.

El disco es como la lista de un concierto un poco experimental que nunca fue. En una hora y veinte minutos se muestran todas las facetas de la banda y la evolución que Sodalos tres músicos tuvieron desde aquel lejano álbum debut plagado de new wave hasta los shows finales de la gira de regreso de 2007. Hay versiones en vivo, mashups, tomas descartadas y nuevas mezclas que logran un redescubrimiento allí donde no parecía haber otra cosa que el rock argentino más escuchado de los últimos treinta años. “Picnic en el 4°B” suena mejor, menos ochentosa. Por fin, “Te hacen falta vitaminas” y “Mi novia tiene bíceps” son una sola canción. La fusión de “Un misil en mi placard” y “Ella usó mi cabeza como un revólver” es muy efectiva. El momento “climático” con “Planeador” y “En remolinos” es tan obvio que resulta un placer. Hay momentos destacados, como “Un millón de años luz”, “Planta”, “Primavera 0” y “Cuando pase el temblor”, pero la perla es la toma semi alternativa de “De música ligera”, que muestra a un Cerati de voz tan potente como las guitarras que tocó en esa misma canción.

             

Cuando todo indicaba que el “no descansaré” con el que Cirque du Soleil promociona el espectáculo era un pie muy obvio para caer en el “muerto a laburar” del que habla Divididos, Sép7imo día se sostiene por sí mismo. Gracias totales.

Este breve texto sobre Soda forma parte de un artículo más largo que se puede leer acá.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Soledad y compañía

(Luca falleció en esta pequeña habitación. Fuente: acá)

“Libertad divino tesoro”, la biografía que escribió Oscar Jalil, supera las quinientas páginas y completa definitivamente la historia de Sumo. Cierra el grupo formado por los libros “Un ciego guiando a los ciegos” y “La jungla del poder”, el número especial de la revista Rolling Stone de 2002 y el documental de Rodrigo Espina. Trabajos esenciales para entender la vida y obra de Luca Prodan.

Más que escritor, Jalil hace de director. Ensambla testimonios, datos y artículos de publicaciones pasadas formando un trabajo enorme en el que todos dicen lo suyo. Como “Soledad y compañía”, el libro de la colombiana Silvana Paternostro sobre García Márquez, “Libertad divino tesoro” cuenta una vida de manera coral, con pocas intervenciones del autor, privilegiando las citas textuales que, en algunos casos, se contradicen entre sí.

El libro hace referencia a todos los mitos surgidos alrededor de la figura de Prodan y los profundiza desde la óptica de personas que estuvieron en el lugar de los hechos. Compañeros de banda, amigos, familiares, novias, músicos, vecinos, periodistas y fans de esos años construyen colectivamente la vida de Luca, tomándose el espacio necesario para detallarla. Así salen a la luz momentos que habían quedado guardados en el círculo íntimo y sirven para mostrar a un hombre mucho más frágil que lo que se creía, algo que siempre se insinuó y comenzó a tomar fuerza desde la edición de los discos Time Fate Love (1996) y Perdedores Hermosos (1997). En esas canciones previas a Sumo, Prodan mostraba una faceta de cantautor folk sensible. En “Libertad divino tesoro”, Luca no sólo es frágil, sino que es despreciado por sus pares y atormentado por fantasmas en medio de una soledad desgarradora, triste y decadente.

jueves, 26 de marzo de 2015

Caos mental y comenzar de nuevo

(Foto: Ignacio Arnedo)

En 1998, una pancreatitis está a punto de matar a Diego Arnedo. La enfermedad obliga al bajista a bajar muchos cambios y a Divididos a replantear su carrera, por entonces incierta después del autoboicot por el éxito de La era de la boludez. Ese año aparece Gol de mujer, un compilado de lugares comunes del grupo. Un penal fuerte y al medio.

En febrero de 2000, el Suplemento Sí! pone en tapa a un Ricardo Mollo flaco que contrasta con el gordo que se comía las cuerdas de sus guitarras. El impactante cambio es “la consecuencia visible de una fuerte transformación interior”. “No sé qué hacer con mi pasado, con mi presente y mucho menos con mi futuro”, dice, contento con su incertidumbre existencial porque la ve como un nuevo comienzo. Ese año empieza a tomar clases de canto. El tipo que gritaba y roncaba despierto en la aplanadora noventosa comienza a dejarle el micrófono a un cantante limpio y profundo.

Divididos madura hasta posicionar esa revolución del ser en el lugar más importante de su motor creativo. Convierte a Ricardo Mollo en el gran protagonista de los últimos quince años de la banda. Narigón del siglo, yo te dejo perfumado en la esquina para siempre, publicado a principios de 2000, es la primera señal del cambio.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Hombre orquesta


(Foto: Edgardo Kevorkian, Facebook Gillespi)

Músico, hombre de radio, escritor de libros, productor televisivo, trompetista invitado de Sumo, ex miembro estable de Las Pelotas, humorista. Todo eso y más es Marcelo Rodríguez. Gillespi es el tipo que sale de su programa diario de Nacional Rock (Burundanga, de lunes a viernes a las 19) y apenas tiene tiempo para comer algo y relajarse un rato, antes de acompañar a Alejandro Dolina en La Venganza Será Terrible (de lunes a viernes a la medianoche, por Radio del Plata). Además tiene que acomodarse para poder ensayar para sus conciertos y empezar a prepararse para ser el anfitrión oficial del festival internacional Buenos Aires Jazz, en noviembre.

A fines de junio, Gillespi viajó a Salta para participar con su banda del ciclo Cultura da la Nota y se llevó una buena impresión. El público respondió a su música. “Sí, no te digo que soy el flautista de Hamelin y la gente me siguió caminando como zombis hasta el hotel. No, me aplaudieron, me pidieron un bis, no es que me sacaron en andas. El público estaba feliz, nosotros también. Se dio esa magia”, recuerda.

No es poca cosa que alguien que se dedica a la música instrumental llene un teatro en Salta, aunque la dificultad para lograrlo sea más o menos la misma en todos lados. “En su momento, las músicas del mundo eran instrumentales. Un tipo tocaba una flauta de caña, otro tocaba un tambor en África. Después empezó como el juglarismo: un tipo iba a un pueblo con un instrumento a cantar algo más parecido a la canción actual: ‘el rey se murió, todo el mundo está triste’. Ahora, cuando vos te ponés a estudiar un instrumento como la trompeta, ya de entrada no podés cantar porque te ocupa la boca. Ya te volcás sí o sí a la cuestión instrumental, que es el desafío de tratar de cautivar a la audiencia con la música, con los elementos que tenés”, cuenta Gillespi, antes de meterse de lleno en una charla que transitará por los caminos que él considera importantes para desarrollar una vida plena, sin frustraciones y sin necesidad de estar atento a los comentarios malignos de los resentidos de siempre.

sábado, 13 de julio de 2013

"El rock se convirtió en una industria"


Ricardo Mollo y Diego Arnedo se caracterizaron siempre por su capacidad de reinvención y saber adaptarse a las circunstancias, empezando por la muerte de Luca Prodan, el big bang que dio origen a Divididos y a Las Pelotas. Luego, el trío formado por los ex Sumo y el baterista de turno atravesó todas las situaciones imaginables para un grupo de rock: sufrieron el fracaso comercial con su primer trabajo (40 dibujos ahí en el piso, de 1989); el éxito abrumador con el tercero (La era de la boludez, de 1993); el caos heredado del estrellato inesperado (que provocó la salida de Federico Gil Solá); grabaron en Abbey Road el disco que marcó su volantazo más notorio (Narigón del siglo, yo te dejo perfumado en la esquina para siempre, de 2000); perdieron a otro baterista (Jorge Araujo) y se llamaron a un silencio discográfico de ocho años en el que profundizaron la madurez que comenzó en Gol de Mujer (1998), el álbum grabado tras la pancreatitis que acosó a Arnedo y casi lo deja fuera de juego. El cambio de vida radical de Mollo dos años después de la operación de Diego fue otra señal, que musicalmente se empezó a notar con experimentos aislados durante toda la década pasada.
Ahora, con el baterista Catriel Ciavarella asentado y catalogado por muchos como el mejor de todos los que pasaron por el grupo; Divididos salió del ostracismo de la sala de ensayo y encontró un equilibrio justo entre popularidad, respeto y libertad. La impresionante performance en vivo de la banda, la calidad de Amapola del 66 y especialmente su búsqueda interior hacen pensar que a Divididos todavía le queda mucho para dar.
Antes de regresar a Salta, Ricardo Mollo habló sobre el presente del grupo, sus raíces y el futuro.

sábado, 7 de marzo de 2009

"ES FUNDAMENTAL EL RIESGO EN EL ARTE. SUMO FUE RIESGO"

(Espina, con Andrea Prodan)


Algún día tenía que llegar. La primera entrevista de Frases Rockeras que no se hace por mail. Todo un orgullo (?) que seguramente Rodrigo Espina incluirá en los partes de prensa que cuentan su carrera profesional.
El domingo pasado, tarde pero seguro, Espina viajó a Salta para cumplir con su idea de estar presente en cada ciudad donde se proyecte "LUCA", su debut como realizador. La película tuvo su estreno local en el invierno pasado, pero en ninguna de las exhibiciones (todas a sala llena) él estuvo ahí, en la primera fila, mirando hacia las butacas, como Amélie, esperando que el público le pregunte cuántas ginebras se tomó con el pelado.
Esta vez, en El Teatrino, un hermoso lugar con capacidad para 120 personas, Espina se mostró muy amable y dispuesto a responder todas las inquietudes que surgieran; aún a pesar de que sólo concurrieron unas 40 personas. Probablemente la tardanza en presentarse en la ciudad más la edición en DVD contribuyeron a que la convocatoria sea tan escasa. Los que no fueron se jodieron: era gratis y regalaban cerveza y empanadas. Y como éramos pocos, le entramos como locos al morfi y al chupi. De esa manera se generó un clima genial, de entrecasa: todos parados hablando de Luca hasta bien tarde con la obligada música de Sumo de fondo.
Antes de que pase todo eso, Espina respondió algunas preguntas para este blog:


- Ya hace un año y dos meses que estrenaste "LUCA". ¿Qué balance hacés, desde el día del estreno en el Roxy hasta hoy?
- El balance puede tener varias perspectivas. Por un lado la relación con el público, al cual le estamos muy agradecidos. Siento que son mis hermanos. Hay gente que vio la película cinco o seis veces, en funciones. Después en el DVD no sé cuántas veces la habrán visto. Desde ahí hay un agradecimiento total. Las funciones son emotivas. Cada risa que escucho me nutre, me emociona. La emoción de la gente, los abrazos al final... Desde ese lado, maravilloso.
Después está el lado del cine argentino. El año que estrenamos "LUCA" se estrenaron noventa y dos películas argentinas. Se vieron siete. Las otras ochenta y cinco bajaron a la primera semana.
Vos sabés muy bien: hacer un largo son varios años de tu vida, de tu espíritu, de tu fortaleza, de tu plata, de tu tiempo. Y que te bajen la película a la primera semana es...
Acá de alguna manera hemos abierto un camino alternativo de exhibición. Hemos ido de Ushuaia a La Quiaca. Casi siempre a sala llena. Hemos estado en discotecas, en centros culturales. Un gran abrazo a todos los centros culturales que han apoyado la película. Yo creo que, de alguna manera, mostramos una forma distinta. Mostramos que se puede. Que el que haga una película no se tiene que conformar con la primer semana en el Tita Merello. Que sepa que hacer una película no es nada más que hacerla, que ya es un montón pero que no es todo. Descubrir cómo hacer para que la vean es parte de la creatividad que hay que tener. No se pueden quedar de brazos cruzados al ver que la película baja a la semana.
- ¿Pensás que si exhibías "LUCA" de manera convencional iba a sucederle lo mismo que a las otras ochenta y cinco?
- No lo sé. Hay muchas posibilidades. Ya sabemos que los grandes, que los Hoyts y todos esos boicotean el cine argentino. Aunque el cine argentino lleve más que la última de Ben Stiller, van a querer que estén dando la última de Ben Stiller.
Por otro lado, ubicamos a la peli en un lugar de cine de culto, de lugar propio. El espectador sabe que va a ver la peli a un lugar suyo. A un lugar que responde, de alguna manera, a su ideología, a su forma de ser. Se da la película acá, en El Teatrino, no en un shopping. Esto es nuestro, un shopping no es nuestro.
Además, en las exhibiciones pasa algo vivo. Hasta que no la ve el público, la película es un casete muerto, que no tiene vida. El público termina de darle vida.
- Te costó mucho hacer esta película. Catorce años en los que pensaste en dejar de lado el proyecto (Parezco Tití Fernández: "Rodrigo, costó").
- El camino, cuando se hace difícil concretarlo, es duro. Uno pone a prueba su voluntad, su fe.
Comencé diciendo que el cine era todo en mi vida. Ahora no lo digo, ahora sé que hay cosas más importantes que el cine: la vida, el amor.
- Luca decía algo parecido. Eso de "a mí sólo me importan cosas afectivas".
- Yo creo que la cosa es emocionar, es conmover. Hay tanta música, tanto cine, tanta plástica, tanta obra de teatro que no conmueve porque apunta hacia otro lado, la pifia. Si algo sale de adentro del corazón, va a conmover sí o sí. La cuestión es ir a fondo y bucear en tu interior. Es lo único que va a hacer que la película sea personal. Si realmente buceás en tu interior.
- En "LUCA" se refleja ese sentimiento del que hablás. Es una de las cosas que más se destacan de la realización.
- Me alegro que se diga eso y me alegra poder contestarles a todos los que pensaron que hacíamos esta película para llenarnos de plata. Esta película no fue un negocio, ni lo será. Nunca voy a recuperar lo que puse, pero estoy lleno por lo que me dio la película. Es muchísimo más y no tiene que ver con la plata. Tiene que ver con el amor de la gente. Yo sé que, gracias a dios, tengo para mi próxima peli un público que me quiere. Por una cuestión que es que vieron que "LUCA" es auténtica. Mientras seas auténtico creo que van a seguir respondiendo. Y ése es el camino para todos los que hacemos algo: que seamos auténticos, que hagamos de corazón. Que no estemos pensando "uy no, ¿pero esto gustará?" o "¿lo pongo a Darín?". No. El arte es riesgo. Sumo fue riesgo. ¡Cantaban en inglés! Es fundamental el riesgo en el arte.
- ¿Le pudiste mostrar la película terminada a los familiares de Luca?
- Finalizada sé que la vieron, allá en Italia. Pero hubo una función de los primeros veintisiete minutos que la vimos con (su mamá) Cecilia, (su hermana) Michela y (su hermano) Andrea. Inolvidable. Además fue mágico porque estábamos en nuestra isla de edición y yo abrí la ventana para tener señal en mi celu, porque quería hacer una llamada, y los ví pasar a los tres, que estaban caminando por Buenos Aires. Andrea les estaba mostrando la ciudad y no sabía que ahí era nuestra productora. Los hice pasar y Cecilia vio la primera función. Inolvidable: bailó, se rió, se emocionó. Inolvidable.
- A las entrevistas para la película las hiciste hace ya diez años, ¿verdad?
- Algunas. No todas. A Cecilia sí, a Michela no, fue en el último año. A Andrea le hice diez notas. Germán me dio el primer reportaje: las primeras anécdotas las obtuve en su camioneta, un día tormentoso en Traslasierra. Esas fueron las primeras imágenes.
- ¿Y Sokol?
- (Baja la voz y mira al suelo) Un grande... una tristeza absoluta. Para mí se fue un amigo. Y era el único cantante después de Luca que cantaba desde adentro del corazón.
- Muchos dicen eso. Si bien después de la muerte se suele realzar a la persona, muchos afirman que Alejandro Sokol era el único que tenía el espíritu que Luca transmitía.
- Sí. No te quiero decir que fue el único porque yo soy fan de Las Pelotas y sin Alejandro garpan un pedazo. Germán es un cantante fantástico. Las Pelotas tienen las letras que ningún otro grupo argentino tiene. Tienen un espíritu único, pero Alejandro Sokol también era único.
El año pasado lo escuché en los pasillos de Cosquín. Estaban ahí guitarreando y uno comenzó a cantar. Alejandro le dijo: "No cantés de acá (se toma la garganta), cantá de acá (se toca el pecho, a la altura del corazón)". Alejandro era eso. Alejandro cantaba desde un lugar único.
- Vos lo conociste a Luca en 1985, cuando él protagonizó tu corto "El día que reventaron las lámparas de gas". ¿Por qué no incluíste ese corto en los extras del DVD?
- Por Ricardo Mollo y Diego Arnedo. Había música de Sumo en el corto. Música firmada por ellos. A mí me dolió muchísimo. Tuve siempre la fantasía de incluir el corto en los bonus tracks.

- ¿Por qué Mollo y Arnedo no quisieron participar?
- Esa es la pregunta que todos hacen. No sé por qué no quisieron participar.
- Ni siquiera se los muestra.
- No. Hubo que sacarlos especialmente. No sólo ellos no participan sino que... (Espina se indigna, mira para el costado y retoma) La herida que no va a cicatrizar nunca es que no estén "Crua-Chan" y "Heroína" en la película. "Crua-Chan" y "Heroína" no están por Ricardo Mollo y Diego Arnedo. Eso que quede bien claro. Fueron muy egoístas. Ellos pudieron no haber... (otra vez, cada vez más enojado) Ellos por esa cosa que, qué se yo... que nos íbamos a llenar de plata. Esas cosas que la taquilla ahora demostraría que no lo hemos hecho. Pero no fueron generosos. Luca fue muy generoso con ellos. Y ellos, después de ver los primeros veintisiete minutos, que Ricardo lloró, que Diego me abrazó; no quisieron estar. A las dos semanas me llamó el manager para decirme que los saque. Tuve que reeditar todas las escenas donde estaban ellos. Tuve que sacar "Crua-Chan", que era una secuencia divina. Todavía me duele cuando te lo cuento.
¿Por qué no lo quisieron hacer? Hay que preguntárselo a ellos.
- Y "Heroína" es una canción clave para entender la vida de Luca.
- ¡Y de Luca! Clave y de Luca. ¿Y "Crua-Chan"? De Luca. "Crua-Chan": las gaitas, Escocia. ¿Cuándo Ricardo Mollo estuvo en la fucking Escocia?